Terapia psicológica para adolescentes en Málaga.
Una etapa llena de cambios no tiene por qué vivirse con incertidumbre, que es el sentimiento más compartido entre los propios adolescentes y sus padres.
¿Por qué acudir al psicólogo en la adolescencia?
La adolescencia es una etapa marcada por cambios profundos a nivel emocional, cognitivo y social.
Esta transformación suele venir acompañada de una sensación de inseguridad, tensión e incertidumbre, tanto para el adolescente como para su entorno familiar.
La terapia psicológica ayuda a comprender mejor lo que ocurre y a transitar esta etapa con mayor equilibrio, autoestima y capacidad de decisión.
Un acompañamiento profesional no busca solamente resolver un problema puntual, sino favorecer el desarrollo de una identidad sana y una vida más consciente y autónoma.
¿Cómo saber si mi hijo/a necesita ayuda profesional?
Una evaluación psicológica puede ayudarte con:
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Problemas de autoestima o imagen corporal.
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Rebeldía intensa, impulsividad o mentiras constantes.
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Bajo rendimiento escolar o desmotivación.
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Autolesiones o pensamientos autodestructivos.
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Uso excesivo de pantallas o adicciones.
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Problemas familiares o aislamiento social.
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Cambios emocionales intensos o falta de control.
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Dificultades en la búsqueda de identidad.
- Sensación de no entender qué le pasa o de estar “perdido/a”.
Problemáticas que abordamos en consulta:
- Ansiedad, depresión y crisis emocionales.
- Baja autoestima e insatisfacción corporal.
- Adicciones (tecnología, sustancias…).
- Trastornos de conducta alimentaria.
- Autolesiones e ideación suicida.
- Fracaso escolar y problemas de motivación.
- Acoso escolar y dificultades sociales.
- TOC, impulsividad, inestabilidad emocional.
El fin es que cada sesión no sea solo “eliminar el problema”, sino mejorar la calidad de vida del adolescente y de toda su familia.
Beneficios de la terapia psicológica para adolescentes en Málaga
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Aprenden a gestionar sus emociones con mayor madurez.
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Aumentan su autoestima y seguridad personal.
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Mejoran sus relaciones y habilidades sociales.
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Recuperan la motivación en los estudios o proyectos personales.
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La familia aprende nuevas formas de comunicarse y acompañar.
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Se previenen consecuencias a largo plazo (baja autoestima, cuadros ansioso-depresivos…).
También ayudamos a los padres a encontrar su lugar: estar presentes sin agobiar, acompañar sin invadir.
¿Cómo trabajamos en consulta con adolescentes?
Comenzamos por una evaluación psicológica completa, que permite comprender con precisión el origen del malestar. Después, trazamos un plan de intervención que puede incluir:
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Sesiones individuales con el adolescente.
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Terapia familiar o con figuras parentales.
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Acompañamiento emocional, entrenamiento en habilidades y resolución de conflictos.
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Orientación para mejorar el rendimiento académico y la autonomía personal.
Cada proceso es personalizado, dinámico y adaptado a su forma de pensar, sentir y relacionarse.
¿Por qué escogerme como psicólogo especializado en adolescentes?
Samuel Acedo, psicólogo en Málaga
En cada sesión me esfuerzo por ofrecer un servicio eficaz, adaptado a las necesidades reales de cada adolescente y su entorno.
Soy Terapeuta Familiar Sistémico, con tres años de formación avalados por la Federación Española de Terapeutas de Familia. Lo que me permite trabajar con todo el sistema familiar, o con cada miembro por separado, según lo que cada caso necesite.
Mi juventud me permite conectar con los adolescentes desde una posición profesional y cercana. Busco que se sientan comprendidos, no juzgados, y que encuentren herramientas útiles para gestionar lo que les ocurre.
Diseño procesos terapéuticos flexibles y personalizados, con recursos aplicables a su día a día. El objetivo es que cada sesión tenga sentido para ellos, les motive y los ayude a avanzar.
“El objetivo no es tener padres perfectos ni hijos ideales, sino relaciones que funcionen mejor.”
Preguntas Frecuentes
¿Puede acudir a terapia psicológica un adolescente sin el consentimiento de sus padres o tutores?
Según establece la ley en España, a partir de los 16 años una persona es competente para tomar decisiones sobre su salud (regulado por el Código Civil español y la Ley 41/2002 de autonomía del paciente). Por lo tanto, un adolescente de esa edad (o mayor) puede acudir a consulta psicológica sin necesidad de tener el permiso de sus tutores legales.
¿Qué ocurre con la confidencialidad en la terapia con adolescentes?
La mayoría de edad en el ámbito de la salud se sitúa en los 16 años. Legalmente, la confidencialidad se debe preservar de forma absoluta entre el usuario y el terapeuta a partir de dicha edad (a menos que esté la vida o la integridad física o mental de alguien en riesgo).
Esto no quiere decir que, si el adolescente es menor de 16 años, sea necesario informar a los padres o tutores acerca de todo lo que ocurra en sesión, ya que no hay que olvidar lo importante que es para el adolescente percibir la relación con el terapeuta como un espacio seguro. Sin embargo, sí indica que al menos se ha de comunicar a los tutores qué temas se trabajan y cómo transcurren las sesiones (siempre protegiendo aquellos aspectos que para el adolescente sean sensibles, no quiera comunicar y no supongan ningún riesgo).
Tampoco quiere decir que los padres (o tutores) no puedan estar informados de cómo evoluciona el proceso terapéutico si el adolescente tiene 16 años o más, pues a veces la familia puede ser una parte importante de la solución o puede estar muy preocupada por la situación. En estos casos, lo habitual es que el adolescente y el terapeuta acuerden conjuntamente qué información puede compartirse y cuál no.
¿Es estrictamente necesaria la presencia de los padres en la terapia?
No existe una respuesta universal a esta pregunta, pues esto dependerá del problema con el que se acuda a consulta.
Si el adolescente es menor de 16 años, es obligatorio que acuda acompañado de sus tutores legales, al menos a la primera sesión. A partir de ahí, será el terapeuta quien decida si la primera sesión se hace con toda la familia, solo con el adolescente o con cada una de las por separado, e irá informando de si es necesaria o no la presencia de los padres más adelante.
En el caso de que el adolescente tenga 16 años o más, el terapeuta podrá recomendar la presencia de sus padres o tutores si lo considera necesario o cree que facilita el proceso terapéutico. Sin embargo, la decisión final recaerá en el adolescente, a menos que exista una razón de peso* que haga necesario que los padres o tutores asistan a la sesión, en cuyo caso el profesional lo determinará.
*Ya sea porque esté en peligro la salud mental o física del propio adolescente o de un tercero, o porque se valore que el adolescente no tiene la madurez suficiente para abordar adecuadamente algún tema importante.
¿Es necesario el consentimiento de todos los tutores legales para que el menor pueda comenzar el tratamiento?
En España, cuando un menor tiene más de 12 años y menos de 16, es obligatorio el consentimiento de al menos uno de los tutores legales para iniciar la terapia psicológica. En casos de divorcio o custodia compartida, es necesario contar con el consentimiento de ambos progenitores.
¿Qué hago si mi hijo no quiere acudir a terapia?
Lo más importante es no presionarlo para que acuda, ya que esto puede agravar aún más el problema. En su lugar, es preferible ofrecerle la posibilidad de elegir al terapeuta, proponerle que asista a una primera sesión sin necesidad de comprometerse a continuar y, por supuesto, darle espacio para que reflexione y sea él mismo quien tome la decisión de ir a terapia. Si esto no fuera suficiente, también puede ser útil comentarle que acudirá toda la familia a consulta, de modo que no se sienta señalado como el único responsable del problema.
¿Es una posibilidad que acudan a consulta los padres sin el adolescente?
Sí, es una posibilidad totalmente válida, e incluso puede resultar más efectiva que obligar al adolescente a acudir a consulta. La Terapia Sistémica plantea que no es imprescindible trabajar directamente con el adolescente para generar cambios en él, siempre y cuando otros miembros del sistema familiar estén involucrados. Es decir, aunque lo ideal sería contar con la presencia del adolescente en consulta, la participación de al menos los padres puede facilitar cambios en el entorno familiar que repercutan positivamente en el bienestar del adolescente y aumenten las probabilidades de que, con el tiempo, decida acudir a consulta por iniciativa propia.
La adolescencia puede ser difícil, pero no tienes que vivirla en soledad.
Agenda una sesión de orientación y empieza a entender mejor lo que está pasando.
Podrás conocerme y valorar sin ningún compromiso
si cumplo con tus expectativas y necesidades.
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Samuel Acedo Morales, Psicólogo en Málaga.
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