Es un hecho evidente que las consultas de psicología han experimentado un aumento en la demanda de personas que buscan apoyo para superar su ruptura amorosa. Y es que, el sufrimiento que puede conllevar una ruptura es comparable a aquel que se siente tras el fallecimiento de un ser querido.

No es fruto del azar que cada día sean más las personas que se ponen en manos de un psicoterapeuta para gestionar y superar su ruptura amorosa. Como bien sabemos, la sociedad occidental ha vivido en los últimos años una serie de cambios que han modificado la visión que tenemos de la pareja y el matrimonio. Hitos tan importantes como la legalización del divorcio o la independencia económica de la mujer han hecho que se produzca un marcado aumento del número de rupturas, separaciones y divorcios.

Si estás atravesando una ruptura amorosa, en este artículo encontrarás información clave sobre las principales dificultades que pueden surgir, así como estrategias efectivas para superar la situación de manera saludable.

Necesidades básicas y la pareja

Es imposible discutir el hecho de que una pareja puede llegar a ser un lugar especialmente cálido y acogedor; un sitio donde todas nuestras necesidades (afectivas, sexuales, sociales, domésticas, económicas, etc.) pueden ser atendidas de forma rápida e inmediata.

A quién vamos a engañar, a todos nos gusta que nos abracen y nos den consuelo de forma incondicional cuando atravesamos un bache anímico, que apoyen nuestras decisiones más complejas o que nos tengan la cena lista y sobre la mesa al llegar de un duro día de trabajo.

Sin embargo, ¿esto significa que sin una pareja no podemos cubrir nuestras necesidades?

La respuesta la puedes encontrar en tu pasado. Si echas la vista atrás, en una época de soltería… ¿estaban tus necesidades cubiertas? Atendiendo a la norma general, la respuesta será sí. Diferente es que diversificaras más en cuanto a quién cubría esas necesidades (amigos, profesionales de la salud, familiares, tú misma, etc.) y, por ende, te conllevara más esfuerzo que el hecho de que todas ellas las cubra una misma persona.

El ser humano como animal de costumbres

Tal y como popularmente sabemos, somos animales de costumbre.

El sentido de esta frase la encontramos en cómo funciona nuestro cerebro, pues el cometido principal de este centro de mandos es, ante todo, economizar esfuerzos y energía. Por lo que si una sola persona «puede» cumplir la función de varias, el cerebro va a dar luz verde a que esto ocurra.

Por lo tanto, la pareja es confort, y el cerebro quiere confort a toda costa. Debido a ello, estar dentro de una relación amorosa hace que muchas veces tendamos a:

  • No buscar tanto apoyo emocional en otras personas.
  • No realizar tantas salidas sociales.
  • Descuidar hábitos saludables como el ejercicio físico o mantener una alimentación equilibrada.
  • Dejar a un lado nuestros hobbies.

Todo esto puede hacer que comencemos a fusionarnos demasiado con la otra persona y que acabemos perdiendo nuestra «esencia».

Por qué puede ser difícil superar una ruptura amorosa

El nivel de dolor que se experimenta tras una ruptura amorosa dependerá de factores tan diversos como:

  • La duración de la relación.
  • El tipo de apego que hayas construido hacia tu pareja.
  • La forma en que haya terminado la relación
  • Las expectativas de futuro que se hayan generado.

El apego

El apego es, quizás, el mecanismo más básico de cualquier relación humana. Al fin y al cabo, somos seres sociales y necesitamos a los demás de una forma u otra para sobrevivir y alcanzar el bienestar. Algo distinto es el tipo de apego que construyamos en nuestros vínculos, lo cual no solo determinará el funcionamiento de la pareja durante la relación, sino que también desempeñará un papel crucial en la manera en que se afronte la ruptura (si ocurriera).

Tipos de apego

Si durante la relación has construido un apego seguro hacia tu pareja, lo normal es que la ruptura la vivas, a pesar del dolor inevitable, desde el respeto y la esperanza de superar la pérdida de la relación. Un apego seguro describe que, durante la relación, cada miembro ha cuidado de su propio círculo social y no ha dependido al completo de la otra parte para gestionar sus emociones y dificultades, lo cual son factores protectores para poder afrontar y superar una ruptura amorosa.

Si por el contrario, has desarrollado otro tipo de apego (ya sea ansioso, evitativo o desorganizado), la pérdida puedes vivirla desde la angustia, la negación o la confusión, lo cual hará que el proceso de ruptura tarde más tiempo en sanar y conlleve una serie de dificultades añadidas.

Las dificultades más características que se presentan en función de estos tres tipos de apego son las siguientes:

  • Apego ansioso. La ruptura se vive desde una sensación de angustia intensa y necesidad por volver a retomar el vínculo amoroso cuanto antes. Lo más probable es que se desarrollen problemas de autoestima que a su vez dificulten aún más el proceso de ruptura.
  • Apego evitativo. No se da espacio para procesar el duelo, pues se tiende a buscar distracciones constantes que eviten el sufrimiento que la ruptura conlleva. Hay una desconexión de las emociones y necesidades propias.
  • Apego desorganizado. Se alterna entre querer volver a toda costa con la pareja y alejarse de ella por temor a entrar de nuevo en contacto con el dolor. Esta dinámica hace muy probable que se entre en una espiral de sobrepensamientos.

Aún así, aunque por excelencia una ruptura se viva mejor desde ese apego seguro, durante la relación el cerebro se ha acostumbrado a experimentar unos niveles de oxitocina y dopamina que no vivirá con tanta intensidad y frecuencia durante la ruptura, lo que puede incluso generar cierta sensación parecida al síndrome de abstinencia.

Vacío en la rutina

Independientemente del estilo de apego que se haya construido durante la relación, el día a día más cotidiano sufre un gran revés. Todo el tiempo que antes ocupaba la pareja ahora queda libre y sin sentido. Es aquí donde aparece el sentimiento de soledad que tanto puede llegar a dificultar el superar la ruptura amorosa.

  • Hábitos. Un gran número de hábitos eran compartidos en pareja (desayunar o comer, comunicación permanente, tiempos de descanso, etc.) y funcionaban como soporte emocional frente a las dificultades del día a día.
  • Actividades de ocio. Muchas actividades lúdicas comienzan a realizarse en el entorno de la pareja y exclusivamente para ser compartidas con la pareja. Una vez se produce la ruptura, este tiempo que antes era ocio ahora se vuelve algo tedioso y recuerda continuamente el dolor de la pérdida.
  • Esfuerzos cotidianos. Cosas tan mundanas como ir a trabajar, realizar las tareas del hogar o ahorrar, estaban dirigidas a un propósito, que era cubrir las expectativas de la pareja y acercarse a ciertos objetivos comunes. Una vez la pareja se rompe, estas tareas pierden su sentido y, por lo tanto, el ponerse en marcha con ellas puede ser mucho más costoso.

Expectativas de futuro

Las dificultades para superar una ruptura amorosa no solo surgen a raíz de la pérdida de la otra persona, sino también por el hecho de tener que renunciar a toda una proyección de vida hacia un futuro «exacto» e «ideal».

Es cierto que, como seres humanos, nuestra energía es limitada y, como tal, hay ocasiones en las que tenemos que escoger entre varias opciones si queremos llegar a alcanzar algo. En el mundo de las relaciones de pareja, muchas veces se acaba apostando todo a proyectos comunes y que solo tienen sentido (o pueden ser alcanzados) si hay otra persona que nos acompaña. Esto, como pasa con apuesta, tiene un riesgo alto, pues realmente es un todo o nada.

  • Son abandonados proyectos personales que podrían servir como amortiguación en caso ruptura.
  • La sensación es angustiosa y paralizante después de la ruptura, pues se debe volver a empezar desde 0.
  • Hemos podido olvidar que tenemos recursos y capacidades suficientes como para afrontar un futuro propio y a solas.

Claves para superar una ruptura amorosa

Concedete el permiso de sentir

Aunque es cierto que hay mucha información sobre las etapas que por norma general se viven en un proceso de duelo o ruptura, las reacciones emocionales asociadas pueden llegar a ser muy diversas y particulares y no por ello tienen que ser algo patológico. Con esto quiero decirte que debes permitirte experimentar cualquier emoción, incluso por extraña que pueda parecer o aunque no creas que encaje con el momento de la ruptura por el que estés pasando.

Si realmente quieres superar tu ruptura amorosa, has de saber que cualquier emoción es válida. Es decir, que no hay emociones malas o buenas, aunque sí positivas y negativas, pero todas adaptativas. Como es obvio, en una ruptura amorosa se experimentan más emociones negativas, pero tienen su función, que no es otra que la de conectarte con lo que necesitas, algo que es especialidad de las emociones negativas.

Sin embargo, también es importante que sepas que permitirte sentir no es lo mismo que permitirte actuar impulsivamente en base a las emociones, puesto que esto te haría daño y dificultaría el superar la ruptura amorosa.

Identifica tu estilo de apego

Más arriba tienes detalles que pueden ayudarte a identificar el estilo de apego que has construido dentro de tu relación. Este ejercicio te ayudará a superar tu ruptura amorosa debido a que te permite:

  • Saber cuales son los principales errores que puedes estar cometiendo y que pueden estar interfiriendo en que no proceses de forma adecuada la pérdida.
  • Conocer cuáles son las necesidades emocionales más importantes que merecen tu atención (p.ej., si has desarrollado apego evitativo, intentar vincularte desde la autenticidad con las personas de tu alrededor, permitirte sentir malestar, etc.).
  • Saber en qué patrones no puedes volver a caer en futuras relaciones amorosas si quieres llegar a construir una relación sana.

Centrate en reconstruir tu autoestima

La autoestima es algo que puede verse muy tocada después de una ruptura de pareja. Aunque esto es algo que depende en gran parte de como haya ido la relación y la manera en la que se haya producido la ruptura, es muy probable que estés sintiendo:

  • Inseguridad.
  • Fracaso.
  • Soledad.
  • Insuficiencia.

Debido a ello, trabajar en tu autoestima abre nuevos caminos a cambiar todo este cocktail de sentimientos y creencias negativas que, si no se gestionan bien, te acabarán atascando en una espiral sinfín de sufrimiento. Si quieres una guía práctica para aumentar tu autoestima y poder superar así tu ruptura amorosa, te aconsejo que te tomes un buen tiempo en analizar qué sería importante conseguir para ti en estos tres ámbitos (pilares fundamentales para una buena autoestima):

  • Competencia. P. ej., llegar a alcanzar alguna matrícula de honor o conseguir un aumento de puesto en el trabajo.
  • Pertenencia. P. ej., cuidar más de la familia o hacer una visita al mes a un amigo que vive en otra ciudad.
  • Autonomía. P. ej., ir al cine solo o mantener una buena rutina de limpieza y orden en casa.

Aceptar para superar la ruptura

Aceptar la pérdida de la otra persona es, sin duda, otro de los puntos claves para superar tu ruptura amorosa. Al final, tendrás que conseguir adaptarte a un mundo en el que la otra persona «ya no está». Para ello, lo recomendable sería realizar lo siguiente:

  • Comenzar a desarrollar nuevos roles que antes ocupaba tu pareja. Por ejemplo, volver a ser la persona encargada de sacar a pasear al perro, de ir con el coche al taller o de llevar las finanzas del hogar.
  • Retomar al lado de otras personas (o tu mimo/a) aquellas tareas o actividades que hacías con tu pareja.
  • Explorar tu mismo/a o acompañado/a nuevas alternativas de ocio.

Una vez seas consciente de que…

  • Te desenvuelves por ti mismo/a en cualquier tarea cotidiana.
  • Vuelves a tener tu espacio propio de ocio en el que desconectar.
  • Has reconectado con tu red social y la sientes disponible para ofrecerte apoyo.
  • Retomas tus intereses personales (o comienzas a tener otros nuevos).

será señal de que vas por el buen camino para superar tu ruptura amorosa. Pronto sentirás que has aceptado la pérdida.

Recoloca a esa persona en tu vida

El último paso para superar tu ruptura amorosa es, precisamente, recolocar a esa persona en tu vida. Sin embargo, esto es algo muy personal y que atiende a las condiciones particulares de cada ruptura.

Aunque tradicionalmente la sociedad nos empuja a no tener ningún tipo de contacto con nuestras ex-parejas, no hay por qué eliminar a una persona que tan importante ha podido llegar a ser para ti en el pasado.

Aquí te dejo posibles escenarios sobre los que elegir, pero no olvides tomar la decisión que mejor te (os) venga, cualquiera de ellas es válida siempre y cuando seas responsable afectivamente contigo mismo/a y con la otra persona:

  • Puedes no mantener ningún contacto con esa persona si eso te hace estar tranquilo/a y te permite continuar caminando hacia tu bienestar.
  • Puedes mantener una última conversación indicándole que lo mejor que te viene es no volver a tener contacto (quizás hasta siempre, quizás hasta que estés preparado para otro escenario).
  • Podéis transformar el vínculo: de pareja a amistad. Poniendo límites y modificándolos sobre la marcha hasta encontrar la dinámica que mejor os venga a ambos.

Contacto 0 para superar tu ruptura amorosa: ¿sí o no?

Esta es, quizás, la duda más común cuando se intenta superar una ruptura amorosa y, a la vez, la más complicada de responder, pues depende de una gran cantidad de factores. Debido a ello, aquí te dejo un artículo que he escrito en mayor profundidad para que tomes una directriz clara sobre este asunto y puedas superar tu ruptura amorosa de la forma más sana posible.

Cuándo acudir a un psicólogo especializado para superar tu ruptura amorosa

Gestionar y superar una ruptura amorosa no es tan sencillo como esperar y dejar que el dolor se vaya, sino que hay que ser ser sujetos activos en el proceso de mejora, algo que a veces se complica bastante. No dudes en comenzar un proceso terapéutico si:

  • No consigues eliminar los pensamientos obsesivos sobre esa persona o la ruptura.
  • Sientes un sufrimiento intenso y duradero.
  • Sientes que la soledad se ha apoderado completamente de ti y eres incapaz de disfrutar de prácticamente nada.
  • Tu autoestima está excesivamente baja.
  • La funcionalidad de tu vida se ha visto completamente paralizada.

El tiempo no todo lo cura, sino que a veces lo empeora.