¿Te has planteado alguna vez por qué sientes alivio o gratificación al realizar tus tareas cotidianas? En este artículo podrás conocer qué son las metas de evitación y las metas de aproximación y cómo influyen en la consecución de tu bienestar.

La cultura de la hiperproductividad

Culpa y productividad

Es una evidencia el hecho de que la sociedad actual está expuesta a un exceso de demandas y obligaciones, lo cual nos mantiene en hiperalerta y nos genera culpa si paramos de producir por un momento.

Y es que, aunque no lo queramos, es relativamente sencillo caer en la trampa de asumir este tipo de creencias, pues con echarle un rápido vistazo a tus redes sociales te darás cuenta de que eres la única persona que no está haciendo algo productivo en su vida (léase con un tono muy irónico)

Redes sociales y productividad

De hecho, lo más normal es que, tras realizar un breve repaso a las redes sociales, tu cabeza te exija que tú también te pongas en marcha, pues no puedes quedarte a la cola en el ranking de productividad de tu red de amistades de Instagram o Facebook. Eso sí, para ello necesitarás un impulso, algo que te ayude, pues es normal que no te apetezca realizar tareas aburridas que no te recompensan con mucha dopamina.

Ansiedad como motor de la productividad

Puedes estar tranquilo, todo está “bajo control”, la ansiedad será la encargada de ayudarte en estos momentos, inundándote de malestar físico y cognitivo y haciendo que no te quede más remedio que ser productivo para eliminar ese malestar.

Ahora sí, cada tarea que realices te llevará a esa sensación de alivio, aunque realmente lo que está sucediendo es que estás reduciendo toda esa ansiedad que ciertas presiones, creencias y las redes sociales te han generado. Y es que, aunque suene paradójico, la reducción de la ansiedad trae consigo alivio, pues has esquivado eso que tanto te molestaba o aterraba; en este caso, no ser tan productivo como la presión social te indica. 

Definición y diferencia entre metas de evitación y metas de aproximación

Metas de evitación

Las metas de evitación dan orden y estabilidad a nuestra rutina. Y como ya podrás intuir, son todos esos «tengo que» que van apareciendo a lo largo de nuestro día a día.

Sin embargo, es importante conocer que conozcas tus límites, pues un exceso de productividad solo puede conducirte hasta:

  • El agotamiento extremo.
  • Desarrollar un cuadro de ansiedad generalizada.

Para ello, es importante que revises de dónde vienen tus creencias y evalúes si son funcionales en la actualidad, quizás recibiste una crianza en la que te enseñaron a ser muy autoexigente y crítica contigo misma, o quizás estás sobreexpuesta a las redes sociales, un centro comercial donde todas las tiendas tienen escaparates preciosos y llamativos pero cuyas estanterías están, en muchas ocasiones, totalmente vacías.

No quiero que entiendas que cumplir con nuestras metas de evitación está mal, al contrario, pues hacerlo nos lleva a sentirnos productivos y competentes, lo cual, a su vez, se relaciona de forma estrecha con:

  • Altos niveles de bienestar personal.
  • Una correcta gestión de la ansiedad.
  • Una autoestima sana.
  • Un buen autoconcepto.

Aún así, aunque revises tus creencias, rompas con algunas presiones sociales y establezcas una presencia moderada de metas de evitación en tu día a día, es importante que no olvides que de ilusiones también ha de vivir el ser humano.

Es decir, que además de metas de evitación, también tienes que tener marcadas ciertas metas de aproximación.

Metas de aproximación

Las metas de aproximación se establecen a medio o largo plazo con el fin de ir dirigiéndonos hacia ellas de forma progresiva. La función última que cumplen estas metas es dar un propósito a nuestra vida, pues tenerlas presentes hace que le demos un sentido a los pequeños esfuerzos del día a día que acaban funcionando como puente para llegar cumplir estos otros objetivos vitales.

Las metas de aproximación pueden, a su vez, ser de dos tipos:

  • Materiales. La compra de una casa o un coche, coleccionar relojes, realizar un viaje, conseguir tener ahorros, etc.
  • Relacionadas con nuestros valores personales. Ser el mejor padre posible, proporcionar ayuda a personas sin techo, desarrollarte personalmente, cumplir con tradiciones religiosas, etc.

Como podrás intuir, no todas estas metas tienen por qué tener un fin establecido, sino que algunas de ellas van a cumplir el papel de dirigir nuestra vida hacia un ideal que satisfaga ciertas necesidades vitales y llene nuestra cotidianidad de sentido. 

Conclusión

Establecer un equilibrio entre la presencia moderada de metas de evitación en tu día a día, y metas de aproximación en el horizonte, hará que llegues a vivir una vida plena, llena de orden, paz y sentido. Si buscas esta armonía, la terapia breve, debido a su enfoque centrado en soluciones, es el medio ideal para alcanzarla.